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Personas mayores: locomotoras y no vagones

El pasado 3 de julio se presentó pública y oficialmente la iniciativa Euskadi Lagunkoia Sustraietatik. Amplio respaldo institucional con presencia activa del Lehendakari Iñigo Urkullu y los Consejeros Juan Mari Aburto y Jon Darpón.


Destacaría lo dicho por Aburto: “en Euskadi existe un amplio grupo de personas mayores de 65 años en plenas capacidades físicas e intelectuales, que están realizando una gran aportación, imposible de cuantificar económicamente, tanto que gracias a estas personas mantenemos nuestro modelo social…” Acto seguido: “desde el Gobierno Vasco venimos impulsando políticas para desarrollar programas de envejecimiento activo, tanto para favorecer la salud mediante hábitos de vida activos como para promover la participación de las personas mayores…”

En este contexto situó Aburto la iniciativa Euskadi Lagunkoia Sustraietatik.

En realidad –aquí radica la novedad y la noticia- esta iniciativa tiene como fin aprovechar de modo directo el potencial de las personas mayores para convertirlas en líderes y motores del movimiento de la amigabilidad en Euskadi.

Consiste básicamente en que las personas mayores, con la participación de ciudadanas y ciudadanos de todas las edades, van a poder trabajar para eliminar barreras y adaptar los espacios físicos de nuestros barrios, pueblos y ciudades a sus necesidades y a las del resto de personas…No sólo en lo que respecta a calles, edificios y equipamientos públicos, sino también en los referente a locales comerciales y establecimientos privados.

Consiste también en fomentar comunidades amigables, impulsar la convivencia entre personas, con el doble objetivo de que en Euskadi sea posible vivir sin obstáculos físicos y convivir sin barreras entre personas.

El reto me parece fascinante, entre otras razones, porque esta iniciativa hace justicia con quienes más nos pueden seguir aportando y enseñando, como son las personas mayores.

Finalmente, la iniciativa me parece innovadora porque en relación a las personas mayores supera los conceptos hasta hace unos años relacionados con la vejez, como dependencia y enfermedad, para sustituirlas por ideas actuales, como participación social y solidaridad intergeneracional.

Tengamos bien presente que las personas mayores son el activo más importante con que cuenta Euskadi,  por sus conocimientos y por su experiencia, y que Euskadi Lagunkoia, impulsada desde el Gobierno Vasco,  pone con buen criterio en manos de estas personas la tarea de contribuir a hacer de Euskadi un país amigable.

 

Aitor Aldasoro.

 

Adinekoak: lokomotorak, ez bagoiak

Joan zen uztailaren 3an Euskadi Lagunkoia Sustraietatik izeneko ekimena publikoki eta ofizialki aurkeztu zen. Erakundeen babes osoarekin aurkeztu ere, Iñigo Urkullu lehendakaria eta Juan Mari Aburto eta Jon Darpón sailburuak bertan zirela.


Aburtok esandakoa ekarri nahi nuke hona: “Euskadin 65 urtetik gorako adinekoen talde zabala dugu, gaitasun fisiko eta adimenezkoak bete-betean dituena; horiek izugarrizko ekarpena egiten dute egunero, ekonomikoki zenbatestea ezinezkoa zaiguna, eta pertsona horiei esker euts diezaiokegu gure gizarte ereduari…” eta segidan gaineratu zuen: “Eusko Jaurlaritzatik zahartzaro aktiboa jomuga duten programak garatzeko politikak bultzatzen ditugu, bizi-molde aktiboen bitartez osasuna zaintzeko eta adinekoen parte-hartzea bultzatzeko…”

Eta testuinguru honetan kokatu zuen Aburtok, hain zuzen ere, Euskadi Lagunkoia Sustraietatik  programa.

Baiki, eta hau da egiaz berria eta berritasuna, ekimen honen helburua adinekoek duten potentziala zuzenean baliatzea da, Euskadin lagunkoi mugimenduaren gidari eta eragile bihurtzeko.

Oinarri-oinarrian helburua da adinekoek, adin guztietako hiritarren parte-hartzearekin batean, geure auzo, herri eta hirietako oztopoak ezabatzeko eta espazio fisikoak egokitzeko lan egin ahal izatea, ez bakarrik kale, eraikin eta ekipamendu publikoetan, baita merkataritza areto eta establezimendu pribatuetan ere.

Aldi berean erkidego lagunkoiak bultzatu nahi dira, pertsonen arteko bizikidetza sustatu, helburu bikoitza xede hartuta: Euskadin oztopo fisikorik gabeko eta pertsonen artean trabarik gabeko bizikidetza gertagarri izatea.

Erronka oso erakargarria iruditzen zait, besteak beste, ekimen honek nori berea ematen diolako eta gehien eman eta irakatsi diezaguketen haiek, adinekoak, punta-puntara ekartzen dituelako.

Azkenik esan nahi dut ekimenari berritzailea irizten diodala, orain urte gutxira arte adinekoekin uztartu ohi ziren mendekotasun eta gaixotasun moduko kontzeptuei gaina hartu eta egungo ideia berrituekin ordezkatzen dituelako, parte-hartze soziala eta belaunaldi-arteko solidaritatea, hain zuzen ere.

Ez dezagun ahantz adinekoak direla Euskadik duen aktiborik garrantzitsuena, haien ezaguera eta eskarmentua lagun, eta Eusko Jaurlaritzak abiarazi duen Euskadi Lagunkoia ekimenak zentzu onez haien esku jartzen duela Euskadi herrialde lagunkoiagoa izaten laguntzeko egitekoa.

 

Aitor Aldasoro.

La obligación de tratar bien a nuestros mayores

Tratar bien a las personas mayores antes que una obligación o imperativo, es un modo de relación personal y social que pretende un objetivo deseable para cualquier persona, que no es otro que una vida feliz. Con frecuencia, los responsables políticos centramos nuestro trabajo y gestión en generar normas que aseguren un mínimo de bienestar y justicia a todas las personas. Y está bien que así sea. Pero la jornada de hoy dedicada a las personas mayores, creemos que pretende más; pretende por un lado, concienciar a los propios mayores de su derecho a no conformarse con menos que el resto y aspirar a una vida lograda; por otro es una excelente oportunidad para impulsar el buen trato a nuestros mayores en las relaciones privadas-familiares, en las políticas sociales y como no, en los ámbitos asistenciales sanitarios y de servicios sociales. Para lograrlo debemos avanzar en cinco direcciones:


 

1.Mejorar la “estima” personal y social a los mayores.

El deseo de vida lograda se apoya necesariamente en la autoestima personal, en la conciencia de  ser valiosos, de poseer cualidades y capacidades personales que nos permiten hacer aportaciones que mejoran el bienestar personal y social de los que nos rodean.

Las personas mayores son un colectivo heterogéneo, mayoritariamente independiente  que aporta recursos personales, sociales y económicos muy importantes. Sin embargo existe una percepción distorsionada y se les identifica con  fragilidad,  enfermedades, y en consecuencia, como una carga social. Las representaciones sociales generan una clara infravaloración de la vejez que dificulta a las personas mayores a aspirar a un proyecto de autorrealización personal, renunciando a relaciones basadas en el buen trato y en la estima personal y admitiendo situaciones de infravaloración, instrumentalización o indiferencia con demasiada frecuencia. Por ello, la primera tarea es recuperar la estima social y fortalecer la autoestima de las personas mayores que les impulse asertivamente al reconocimiento de sus derechos y promueva el deseo de proyectos personales y sociales de bienestar.

2.Comprometernos en el reconocimiento real de su  “dignidad” , evitando las situaciones de malos tratos

La dignidad es la categoría ética fundamental, cuando hablamos de las obligaciones que tenemos para con las personas. Puede merecer la pena recordar la definición de dignidad, tal como es expresada por Kant: es digno quien posee un valor incondicionado que le hace ser fin en sí. Quien tiene dignidad puede reclamar ser tratado siempre como fin, es decir como un valor absoluto que en ningún caso se puede lesionar y nunca como puro medio, es decir como valor puramente instrumental para lograr otros beneficios. 

 Existen diversos modos de tratamiento y relación que  atentan contra la dignidad personal y por ello las consideramos como un trato indigno o maltrato. Acabar con ellos ha exigido y exige los desarrollos jurídicos necesarios que aseguren su protección en aquellas circunstancias en que los mayores pueden estar en riesgo. Pero no es suficiente con el marco legal. Por esa razón, nos pareció una oportunidad la Proposición No de Ley aprobada en el Parlamento Vasco instando al Departamento de Empleo y Políticas Sociales a elaborar un protocolo que fuera más allá y ayudara a la prevención, detección e intervención de situaciones de malos tratos en las personas mayores. El protocolo ya ha sido elaborado y presentado en mayo del 2014 y actualmente está en un proceso de validación en servicios sociales y sanitarios de diferentes localidades con el objetivo de implantarse de manera generalizada en breve tiempo. 

3.Respetar y promocionar  su autonomía personal

El respeto a una persona mayor, a su dignidad supone su reconocimiento como persona capaz y autónoma para gestionar su vida. La autonomía de una persona puede verse afectada por su situación de “dependencia funcional” o vulnerabilidad, pero es necesario no considerarle por ello incapaz de decidir sobre su vida. 

Una persona es autónoma cuando vive de acuerdo a su modo de ser propio, a su proyecto de autorrealización, al código moral que determina sus valores y obligaciones. El respeto a la autonomía, entendida como evitar aquellas situaciones que cercenan la capacidad de las personas mayores para gestionar con libertad y responsabilidad su vida, supone: no utilizar engaños, manipulaciones y coacciones que pueden limitar y condicionar, e incluso eliminar, la voluntad personal; Facilitar apoyos e información completa y comprensible de lo que le afecta para poder decidir con libertad y responsabilidad; facilitar la expresión y el respeto a sus valores y decisiones; protegerle en su intimidad y privacidad incluso en aquellas situaciones en que debe ser atendido por diferentes personas y ámbitos.

4.Impulsar la inclusión de los mayores en los ámbitos de participación ciudadana

Una atención correcta a los mayores incluye el reconocimiento de su condición de ciudadanía. Para ello los mayores tienen que poder participar en el espacio público y su perspectiva debe ser tenida en cuenta en los procesos políticos de deliberación sobre la gestión del bien común. Lo frecuente es la consideración de los mayores como objeto de atención de las instituciones públicas. Considerarles sujetos protagonistas de la construcción social requiere hacer efectivo entre nosotros el paradigma del Envejecimiento Activo propugnado por la OMS, aprobado por Naciones Unidas y destacado por la Unión Europea.

5.Proteger  la vulnerabilidad y atender las necesidades de manera integral.

Por último, no podemos obviar que un número importante de personas mayores necesitarán intervenciones y cuidados más intensos y especializados en breve tiempo. Para ello deberemos de procurar recursos que impidan situaciones de discriminación en la asistencia sanitaria y fomenten su protección en caso de incapacidad. Impulsar la investigación y la asistencia geriátrica y gerontológica de calidad, es sin duda una obligación moral para que el acceso de los mayores a las prestaciones sanitarias sea en condiciones de igualdad, evitando diagnósticos tardíos, infra o sobretratamientos ineficaces que empeoran la calidad de vida y fomentando los apoyos necesarios para una atención integral y coordinada a las personas mayores que permita un seguimiento y control de sus tratamientos y cuidado.

En aquellos ámbitos en que la persona no pueda gestionar su dignidad, se deberá asegurar su protección de manera personalizada. El buen trato incluye conocer sus valores y preferencias, registrarlas, impulsar el establecimiento de directrices previas y autotutelas, y ayudar a los profesionales y representantes a decidir conforme a los mismos. 

Por último en la situación actual es imprescindible incluir en la obligaciones de “buen trato” con las personas mayores la coordinación entre los diversos ámbitos de intervención (social y sanitario) y los diferentes niveles dentro de esos ámbitos (comunitario y especializado). No es infrecuente que la falta de cooperación y colaboración genere altas dosis de confusión, desorientación, e incluso lesiones a las personas mayores. Dicha obligación nos ha llevado a la implantación y desarrollo del Plan estratégico de coordinación socio-sanitaria que incluye diversas acciones con un mismo objetivo: el centro de la atención es la persona mayor y deberán ser los profesionales, los sistemas, las estructuras socio-sanitarias las que han de adaptarse para que la atención sea integral y de calidad.

Celebremos esta Jornada con agradecimiento, reconocimiento y respeto a nuestros mayores conscientes de que en ello se juega la calidad humana de nuestra sociedad y nuestra capacidad de avanzar en modelos de integración social que permitan a cada ciudadano/a lograr “su autorrealización personal, con y para otros en instituciones justas” en palabras de P Ricoeur.

Jon Darpón, Consejero de Salud del Gobierno Vasco

Juan Mari Aburto, Consejero de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco

 

Las personas mayores y las nuevas tecnologías


Primero de todo, quiero felicitar esta iniciativa que promueve la participación de las personas mayores en la vida de los pueblos y en la sociedad en general. Me llamo Aintzane, soy de Getaria y tengo 67 años. Todos los días salgo a andar por el maravilloso paseo que une Getaria con Zarautz. En total, 7 kilómetros. Empecé a hacer esta caminata por recomendación de mi médico y la verdad es que me ha cambiado la vida. Me siento llena de vida y de energía.

Casualmente, hoy me he encontrado con una imagen curiosa. El otro día leí un artículo en vuestra web sobre el envejecimiento activo, y esta imagen me ha recordado a vuestra teoría. Las nuevas tecnologías y las personas mayores también pueden estar reñidas. Con esto quiero decir que no por ser "viejos", tal y como se nos considera a veces, somos incapaces de adaptarnos a los nuevos tiempos. Mirad estas dos mujeres leyendo con vistas al mar sendos libros electrónicos!!

Quería compartir esta foto con vosotros, y decir de paso que este paseo costero me parece un sitio amigable, sin barreras para nadie, donde confluyen mayores, adultos y niños.

Un saludo y enhorabuena por esta iniciativa que nos tiene muy en cuenta. 

 

Aintzane

Nire amonaren irakaskuntzak

Nire amonak Loli izena zuen. 2002an hil zen; Alzheimerrak eraman zuen gure ondotik. Oroitzapen ederrak ditut gordeak nire barruan, amona Loli paregabea baitzen niretzat, ikasteko eskolarik onena. Gogoan dut batez ere, txikia nintzenean ikastolako lagunen batekin haserretu edo gatazkaren bat nuenean bakeak egitearen garrantzia azpimarratzen zidala… edonorekin bakeak egitera behartzen ninduen! Garai hartan ez nion zentzurik aurkitzen: zer dela-eta eskatu behar nuen nik barkamena, beste pertsonak iraindu baninduen??

Gaur egun bere aholkua premisatzat hartzen dut pertsonekin harremantzeko garaian: ez eduki erreparo edo lotsarik barkamena eskatzeko, ez eta zurekin gaizki portatzen denari barkazioa emateko. Aholku honek asko lagundu dit azken urteotan. Eskerrik asko amona!!!

 

Amigabilidad, envejecimiento activo y ciudadanía.

El movimiento de amigabilidad de los entornos con las personas mayores nace promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2005 en el XVIII Congreso mundial de Gerontología de Rio de Janeiro bajo el nombre de Age-Friendly Cities. El ideólogo de esta iniciativa el Dr. Alexandre Kalache, en aquel momento Director del Programa Ageing and life course de la OMS, puso en marcha este programa fundamentándose en dos tendencias características de la población mundial contemporánea: el envejecimiento demográfico y el proceso de urbanización. Vivimos en sociedades cada vez más envejecidas y entornos cada vez más urbanizados, grandes ciudades. Esta iniciativa nace desde el intento de dar respuesta a estas dos tendencias, con el objetivo principal de aprovechar al máximo el potencial que ofrecen los ciudadanos de más edad. Se busca promover un gran proceso de participación ciudadana protagonizado por las personas mayores como generadoras de bienestar.


 

“Una ciudad amigable con las personas mayores es un entorno urbano integrador y accesible que fomente un envejecimiento activo.” Esta iniciativa se basa en la teoría que subyace bajo el este paradigma que fue definido en 2002 (II Asamblea Mundial del Envejecimiento) en el documento “Envejecimiento activo, un marco político”. Este paradigma, de tan grandes dimensiones, ha sufrido un proceso de cierta banalización desde entonces y ha sido asociado a cualquier actividad dirigida a las personas mayores que tuviera un enfoque “positivo”, “activista”, convirtiéndose en un calificativo que se asocia a programas donde se otorga un rol de mero espectador, consumidor o usuario a la persona mayor, dejándose de lado su faceta vinculada a la implicación en las actividades y en la toma de decisiones, la participación.

En el programa de amigabilidad, por primera vez, son las personas mayores las protagonistas de un proceso de generación de bienestar que va a revertir en nuestra vida cotidiana, que va reclamar una recuperación más racional de los espacios públicos, de las relaciones entre los ciudadanos, de las transferencias de cuidados… de todas esas pequeñas cosas que hacen que la vida cotidiana en la ciudad sea un poco más humana y más satisfactoria para todos.

El programa se inició con la realización de 33 pilotos en ciudades de todo el mundo, desde Nueva York, Río de Janeiro, Tokio, Estambul o Kenia, para medir su grado de amigabilidad. A partir de esta investigación se elaboró la Guía: Ciudades Globales Amigables con los  mayores que se hizo pública el 1 de Octubre de 2007 con motivo del Día Internacional de las personas mayores. Esta Guía, junto con el protocolo de Vancouver, ha servido de base metodológica para el desarrollo de la primera fase de diagnóstico en otras ciudades a nivel mundial.

Desde entonces se ha ido configurando una Red de Global de Ciudades y Comunidades amigables coordinada por la OMS. En España el IMSERSO firmó un convenio de colaboración con esta entidad para crear una Red Iberoaméricana de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores donde aunar todas las iniciativas de España y Latinoamérica. En el I Congreso Internacional sobre ciudades y comunidades amigables, celebrado en Irlanda en septiembre de 2011, alcaldes y autoridades locales representantes de 38 municipios de todo el mundo firmaron la Declaración de Dublín. Esta Declaración contiene los valores y principios en los que se comprometen los municipios que se adhieren a esta iniciativa. En Junio de este año 40 ciudades más firmaron este compromiso en la A.H.A. Conference. En septiembre de 2013 se celebró en Quebec el II Congreso Internacional de Ciudades y Comunidades Amigables bajo el lema: Viviendo y envejeciendo juntos en nuestra comunidad.

El desarrollo de esta iniciativa en los municipios se caracteriza por seguir una metodología de trabajo marcada por la OMS en 4 fases, siguiendo un ciclo de mejora continua (1. Planificación, 2. Implementación, 3. Evaluación, y 4. Mejora continua). Este proceso se rige por los postulados de la investigación-acción en base a ocho áreas de intervención: espacios al aire libre y edificios, transporte, vivienda, participación social, respeto e inclusión social, participación cívica y empleo, comunicación e información, y servicios sociales y sanitarios. Situando al envejecimiento en el centro de las decisiones políticas, actuando en ámbitos que van más allá de los servicios sociales o la sanidad, desde una perspectiva integradora y transversal. La metodología de trabajo se basa, además, en el acercamiento “Bottom up”, de abajo a arriba, por el que la participación de la ciudadanía en general y las personas mayores en particular es la base principal que sustenta este proyecto.

La iniciativa nació con el nombre Age-Friendly Cities, pero su desarrollo y evolución resultaron en un cambio de nombre, sustituyendo Cities por Environments, entornos, ya que todo tipo de espacios podrían adherirse al movimiento y mejorar en amigabilidad.

La primera ciudad española en formar parte de la Red Mundial de la OMS fue Donostia-San Sebastián. Ciudad adherida en 2009 tras elaborar un detallado y preciso Informe sobre su grado de amigabilidad, que concluyó con casi 200 propuestas de mejora generadas en los grupos focales. En estos momentos el Ayuntamiento está revisando y validando este documento para la elaboración del Plan de Acción sobre amigabilidad de la ciudad.

El Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco se ha unido al movimiento de amigabilidad promoviendo la participación ciudadana para la mejora de barrios y entornos de Euskadi a través de su proyecto Euskadi Lagunkoia. En este proyecto se pretende generar una red de iniciativas de amigabilidad en el País Vasco. De esta forma se están realizando programas pilotos en diferentes municipios para generar herramientas comunes que puedan ser utilizadas por el resto, además de fomentar la adhesión de otro tipo de entidades que realicen iniciativas a favor de la amigabilidad.

Sin duda, en estos 8 años de andadura desde que se lanzó el programa el avance ha sido extraordinario. El apoyo de la OMS, como organismo internacional de referencia, del IMSERSO-CEAPAT a nivel Estado, y de todos los municipios y entornos que se han sumado a esta iniciativa, tanto a nivel internacional como nacional, ha sobrepasado todas las expectativas generadas y ha supuesto una enorme apuesta por un programa versátil y flexible que se adapta a todo tipo de entornos en el que el objetivo común es generar un movimiento ciudadano de innovación y corresponsabilidad social para mejorar la amigabilidad de los entornos con las personas mayores como protagonistas.