En Durango distribuyen comidas equilibradas y adecuadas a las necesidades nutricionales de las personas mayores y/o dependientes en su propio domicilio. Argiñe Larreategi, técnica del área de personas mayores, ha sido la encargada poner en marcha el servicio.

Argiñe, ¿esta iniciativa surgió como consecuencia del confinamiento o ya estaba en marcha desde antes? ¿Cuánto tiempo lleva implantado el sistema?

El Ayuntamiento de Durango ofrece desde febrero de 2019 un servicio de comida a domicilio dirigido a personas de más de 80 años o personas de más de 65 con valoración de dependencia acreditada. Es cierto que tras la alarma sanitaria y el estado de confinamiento se ha afianzado este servicio, por una parte, con algunas personas usuarias del comedor, que tuvo que cerrarse, y con nuevas y nuevos usuarios.

En las indicaciones se informa que el servicio de comida se prestará todos los días del año con entrega los martes (de los menús del miércoles, jueves y viernes) y los viernes (de los menús del sábado, domingo, lunes y martes). ¿Una vez pasada la crisis del COVID-19, se seguirá manteniendo el servicio?

Sí, es un servicio que consideramos muy necesario para personas mayores que tienen dificultades para la gestión de la comida (compra de los alimentos, manipulación, elaboración de menús…) y personas que al vivir solas, no tienen garantizada la ingesta de una comida equilibrada y adecuada a sus necesidades nutricionales. Además, minimiza los riesgos que para algunas y algunos mayores conlleva el cocinar como son poder quemarse, el riego de incendio… Posibilita cierta tranquilidad a las familias pensar que la persona mayor tiene asegurada la comida principal del día.

Se da a elegir entre dos menús, así como diversos tipos de dietas en función de las necesidades alimenticias. ¿En qué consisten dichos menús? ¿Cómo se regula lo que elige cada persona usuaria?

Existe un menú normal y otro de régimen, además de dietas relacionadas con intolerancias alimentarias. Los menús contienen un primer y un segundo plato a elegir entre dos opciones, y postre. Se reciben en recipientes etiquetados con el detalle de los ingredientes, la trazabilidad y la fecha de caducidad.

Cada persona recibe la planilla mensual con los diferentes menús y selecciona aquellos platos que más le interesan. Los menús están preparados por expertas y expertos en dietética que tienen en cuenta las necesidades nutricionales de este colectivo.

¿Cuántas personas mayores se han apuntado a la iniciativa?

Este servicio se ha incrementado en la situación de confinamiento, pasando de 26 a 34 usuarias y usuarios en este momento, 18 mujeres y 16 hombres. El total de menús mensual es de aproximadamente 870.

¿Llegáis a detectar otras necesidades como consecuencia de esta acción? ¿Funciona esta iniciativa como antena social?

Es el valor añadido que tiene este servicio, y es una característica que veíamos claro desde el principio que tenía que incorporarse al mismo. Esto es, las personas que distribuyen la comida y que acceden a los domicilios de las personas mayores dos veces por semana establecen comunicación con ellas y son proactivas en cuanto a visualizar el estado de la vivienda (limpieza, orden…), el aspecto de la persona (higiene, ropa, pequeñas lesiones…) y su estado emocional.

En el periodo de confinamiento no se ha accedido hasta el interior de la cocina en algunos casos, dejando los menús en la entrada o en el exterior, pero en otros, con todas las garantías de seguridad (EPIS…) se ha continuado dejando los envases en el frigorífico haciendo un seguimiento de aquellas barquetas que no se han consumido y pueden caducarse, analizando las causas y trasladando toda la información recogida. Si hubiera envases caducados, son retirados.

La información relevante es derivada a las familias, con las que existe una estrecha comunicación. A través de este servicio se ha detectado en el confinamiento por ejemplo una emergencia en una persona usuaria. Cuando el repartidor se ha personado en la vivienda y no abría nadie, y ante la negativa a la insistencia en la llamada, se ha actuado descubriendo que la persona había sufrido una caída y no se podía levantar.

¿Cuál es el balance que realizáis?

El balance es muy positivo. Dado que la mayoría de las y los usuarios son personas que viven solas o parejas en las que existe alguna dificultad cognitiva o física en uno de sus miembros, el servicio facilita la organización de la vida cotidiana posibilitando el continuar en el propio domicilio. Supone también una descarga para las familias. Las evaluaciones indican un alto grado de satisfacción respecto a la elaboración, presentación y calidad de los menús.

¿Añadirías algo más?

Durante los meses de alarma sanitaria se ha realizado un especial seguimiento mediante contactos telefónicos semanales a las y los usuarios de este servicio y a las personas del servicio de comedor que tuvo que suspenderse. Además, se han realizado aproximadamente 1.200 llamadas a personas que residen solas o en pareja para conocer su situación y detectar posibles necesidades, de las cuales 160 han tenido un seguimiento más intenso. Para finalizar, querría también poner en valor el esfuerzo de la red de apoyo comunitario “Durango auzolaguntza”, constituido por 330 voluntarias y voluntarios, y que ha proporcionado atención a más de 70 personas mayores.

 

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to Twitter