Thomas Scharf, Profesor de la Universidad de Newscastle y Presidente de la Sociedad Británica de Gerontología, acudirá el próximo 4 de diciembre a la "IV Jornada de Buenas Prácticas Europeas en Amigabilidad en el contexto COVID-19".

Su presentación analiza las implicaciones de la COVID-19 en los entornos amigables con las personas mayores, mostrando la necesidad de un mayor enfoque en la reducción de las desigualdades y la lucha contra la exclusión social.

Su presentación, bajo el título "Riesgo de exclusión social en la vejez y COVID-19: lecciones para comunidades amigables" está relacionada con la situación actual. ¿Podría darnos algunas ideas sobre el tema?

En toda Europa existe un creciente interés en la investigación y las políticas sobre la idea de la exclusión social, especialmente en relación con la edad adulta. Como idea multidimensional, la exclusión social se refiere a las formas en que las personas pueden verse impedidas de participar en la sociedad en general debido a su falta de recursos materiales, relaciones sociales limitadas, falta de oportunidades, desconexión del vecindario o comunidad, falta de acceso a servicios y apoyos, o formas de discriminación.

La pandemia de la COVID-19 ha expuesto a un número creciente de personas mayores al riesgo de exclusión social. Por ejemplo, a las personas que viven en residencias a menudo se les ha impedido reunirse con miembros de la familia. Esto representa no solo una forma de comportamiento discriminatorio que ignora el derecho de las personas a participar en la vida familiar, sino también la exclusión de las relaciones sociales con implicaciones para los sentimientos de soledad.

Al considerar las implicaciones para las comunidades amigables con las personas mayores, mi presentación sugerirá que las comunidades locales, incluidas las comunidades del País Vasco, pueden mejorar la amigabilidad con las personas mayores al centrar la atención en la necesidad de reducir los riesgos de exclusión social en la edad adulta.


Este año, la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la OMS está buscando soluciones que permitan que las personas mayores se beneficien y contribuyan a la respuesta a la COVID-19. ¿Ha impulsado alguna iniciativa de la Universidad de Newcastle?

Una de las ventajas de una perspectiva de exclusión social es que es posible desarrollar soluciones que respondan a las diferentes formas de exclusión que se han puesto de manifiesto a través de la pandemia de la COVID-19. Por ejemplo, estoy especialmente unido al desarrollo de una iniciativa que desafía los estereotipos negativos de la vejez.

La Cooperativa de Audio y Radio de Later Life, que surge del trabajo de uno de mis investigadores de doctorado, ha creado una plataforma digital para que las personas mayores creen y seleccionen su propio contenido de audio y radio de una manera accesible.

Al fomentar la voz de las personas mayores y reducir la exclusión de las actividades sociales, este tipo de iniciativas puede desafiar las suposiciones negativas sobre la capacidad de las personas mayores para interactuar con las tecnologías digitales. Recomendaría un enfoque similar en otras comunidades amigables con las personas mayores, asegurando que la amigabilidad con las personas mayores esté impulsada por las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos mayores.


De acuerdo con su perfil investigador, supervisa las solicitudes de posibles doctores interesados ​​en los aspectos sociales del envejecimiento. Uno de los aspectos en los que trabajas son las relaciones sociales con la vejez y las relaciones intergeneracionales. ¿La COVID-19 ha cambiado los aspectos que tenías en cuenta? ¿Qué conclusiones ha sacado?

Una lección clave de la COVID-19 es que las sociedades deben priorizar la promoción de la solidaridad entre generaciones. En países como Reino Unido, los últimos años han estado marcados por el aumento de las conversaciones sobre conflictos entre generaciones. Esto se relaciona con la distribución de recursos materiales, en la que los jóvenes suelen ser retratados como desfavorecidos y las personas mayores como más favorecidas por los cambios en sus circunstancias financieras. También se refiere al acceso a una buena vivienda, ya que a algunos les preocupa que las personas mayores estén "sobreocupando" la vivienda, mientras que a los más jóvenes les resulta difícil acceder a una vivienda adecuada.

Además, en el Reino Unido existe el debate sobre la manera en que la votación para salir de la UE estuvo marcada por diferencias entre los grupos de edad, siendo los jóvenes más partidarios de permanecer en la UE que las personas mayores. Lo que la retórica del conflicto intergeneracional suele ignorar son los factores socioeconómicos que dan forma a las divisiones dentro de la sociedad. Suelen ser más relevantes que la edad como fuente de desigualdad e injusticia. Es por eso que creo que las comunidades amigables con las personas mayores también deben centrar la atención en la construcción de solidaridad entre diferentes grupos de edad, incluso a través del apoyo a programas intergeneracionales.


Euskadi Lagunkoia, desde su creación, ha agrupado a 66 municipios bajo el paraguas de amigabilidad. ¿Podría darnos su opinión sobre la red? ¿Cómo debemos avanzar?


El trabajo de Euskadi Lagunkoia es realmente importante. Ayuda a reunir a diferentes municipios para compartir sus experiencias de trabajo para ser más amigables con las personas mayores. Estas son lecciones que se han aprendido en otros países, como Irlanda, donde existe un programa nacional amigable con las personas mayores que reúne a todas las autoridades locales, así como el Reino Unido, con su red nacional de comunidades amigables con las personas mayores.

Mi consejo sería utilizar esta plataforma para centrarse también en las características estructurales difíciles que hacen que nuestras sociedades sean menos amigables con las personas mayores. Esto implica desarrollar respuestas a los riesgos de exclusión social y pensar en la mejor manera de reducir las crecientes desigualdades dentro de nuestras sociedades. También vale la pena considerar diferentes enfoques para diferentes tipos de comunidades. Lo que es amigable con las personas mayores en el centro de Bilbao o en una comunidad urbana como Getxo puede no serlo en las comunidades más rurales alrededor de Urkiola.


Como indicamos en la primera pregunta, este año estamos celebrando la “IV Jornada de Buenas Prácticas Europeas en Amigabilidad en el cotexto Covid-19”, un evento que se está consolidando y ganando prestigio internacional. ¿Qué significa para usted asistir a este evento?

Estoy encantado de participar en este evento. Ahora que es un hecho que el Reino Unido abandonará la Unión Europea, es más importante que nunca para los investigadores con sede en el Reino Unido tener la oportunidad de interactuar con colegas de otros países europeos. Espero que el evento conduzca a una relación duradera con los compañeros del País Vasco y a nuevas asociaciones que puedan ayudar a mejorar la vida de las generaciones actuales y futuras de personas mayores.

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